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Ejercítate y mejora
tu atención
Investigaciones recientes demuestran que aquellos
que hacen ejercicio reciben beneficios físicos
y mentales.
Todos lo hemos escuchado alguna vez: El ejercicio
es bueno para ti. Sabemos que el ejercicio regular
estimula la pérdida de peso, baja la presión,
tonifica los músculos y nos ayuda a vernos
y sentirnos más atractivos.
Pero haciendo a un lado los beneficios que nos
da el mejorar el físico y el aumento de
la autoestima, el ejercicio también estimula
químicos del cerebro que nos hacen mejorar
nuestro humor, reducir el nivel de estrés
y fatiga, bajar la ansiedad e incluso hacernos
más inteligentes. Aunque esta es buena
noticia para todos, es aún mejor para ese
3-5% de la población diagnosticada con
el Trastorno de Déficit de Atención
e Hiperactividad, y para ese 10-25% de las mujeres
que sufren depresión.
Todos (grandes y pequeños, jóvenes
y viejos), pueden beneficiarse del ejercicio.
Pero los beneficios son mayores para las mujeres
que experimentan muchos de los síntomas
relacionados con el TDAH, depresión y otros
desórdenes y puede servir como parte de
un tratamiento integral a la terapia con medicamentos.
Las estadísticas reportan que las mujeres
son dos veces más propensas que los hombres
a sufrir depresión. Para aquellas mujeres
que tienden a enfrentar días difíciles
solas, por buscar consejo de amigos cercanos o
consuelo en el consumo de carbohidratos, el ejercicio
es el antídoto obvio.
Podemos tonificar nuestros cuerpos, mejorar la
autoestima, bajar la ansiedad y depresión,
y mejorar nuestra memoria, todo a la vez. En entrevista
con el Dr. John Ratey, profesor de psiquiatría
de la escuela médica de Harvard y coautor
de los libros Driven to Distraction y Shadow Syndromes
, revela las importantes implicaciones que la
actividad física tiene para personas con
TDAH, depresión, desórdenes de ansiedad
y otras condiciones neurobiológicas.
En su ultimo libro The Users Guide to the Brain,
el Dr. Ratey explica cómo el ejercicio
altera los niveles de dopamina, serotonina y noreprinefina
en el cerebro.- Estos son los mismos químicos
responsables de gobernar nuestro estado de humor,
controlar nuestros patrones de sueño, y
afinar la memoria.
Son también los neuroquímicos involucrados
en la inquietud y la hiperactividad sobre los
cuales actúan los medicamentos como el
Ritalín y el Prozac para tratar condiciones
de TDA/H, depresión y ansiedad. No solo
los atletas profesionales que dedican horas a
ejercitarse pueden sentir estos beneficios.
En el pasado, se pensaba que el mayor efecto
del ejercicio en el cerebro era el incremento
de los niveles de endorfinas. El nivel de endorfinas
se incrementa después de un mínimo
de 45 minutos de ejercicio de alta intensidad,
provocando un sentimiento de júbilo conocido
como runners high.
Nuevas investigaciones, muestran que la liberación
de otros químicos del cerebro, incluyendo
la serotonina, norepinefrina y la dopamina, pueden
ocurrir incluso con períodos menores de
ejercicio. De acuerdo con el Dr. Ratey, la química
del cerebro cambia después de 10 minutos
de ejercicio intenso (como por ejemplo correr
alrededor de la cuadra, brincar la cuerda, o hacer
una serie de lagartijas) ¡Sólo con
hacer un poco de ejercicio tu cerebro recibe los
beneficios! Estas son buenas noticias para las
personas que tienen dificultad para ajustar un
horario de entrenamiento en sus agendas o para
aquellos que tienen que tomar medicamentos. Algunos
estudios revelan que una caminata rápida
es tan efectiva como tomar un medicamento antidepresivo
para algunos pacientes.
Aunque el ejercicio no reemplace el medicamento,
puede ayudar al tratamiento de síntomas
que acompañan el TDA/H, depresión
y algunos otros desórdenes. Determinando
la viabilidad, y el costo-beneficio de utilizar
el ejercicio en el tratamiento de depresión,
estrés, desórdenes de sueño
y otras cosas que involucren la autoestima, muchos
expertos sugieren que la actividad física
debe ser implementada como parte de un tratamiento
terapéutico estructurado.
El tratamiento para el TDA/H no debe limitarse
a la pasividad de tomar una píldora. En
cambio, aquellos que tienen TDA/H deberían
tomar un rol activo entendiendo la condición
y lo que pueden hacer. Con la investigación
que demuestra el fuerte rol del ejercicio en el
tratamiento de síntomas asociados con el
TDA/H, esto ayuda dándole a las personas
con TDA/H una sensación de dominio sobre
la condición, otorgándoles un sentimiento
de logro e incrementando de manera positiva la
autoestima. Además se obtienen beneficios
adicionales al introducir más estructura
y rutina en la vida diaria.
¿Qué tipo de ejercicios son los
mejores? El ejercicio aeróbico puede ayudar
a la pérdida de peso y mejorar la condición
cardiaca.
La investigación en los diferentes tipos
de ejercicio reveló que, dependiendo del
tipo de ejercicio que realices, varían
los resultados que pueden obtenerse.
Se sabe que el ejercicio aeróbico intenso
causa un surgimiento de energía positiva,
acompañada por una alteración de
los químicos del cerebro que pueden incrementar
el vigor, mejorar el ánimo y la creatividad,
bajar la tensión, fatiga, enojo y depresión.
Para las mujeres, un beneficio adicional de las
actividades aeróbicas es que pueden reducir
los niveles de los síntomas premenstruales.
La ansiedad es el otro síntoma que se ve
beneficiado por los efectos del ejercicio.
El ejercicio aeróbico reduce los sentimientos
de ansiedad al provocar una activación
diferencial hemisférica en el cerebro.
El realizar regularmente ejercicio aeróbico
también incrementa la oxigenación
e irrigación sanguínea del cerebro,
lo cual provoca muchos efectos beneficiosos.
El cerebro eventualmente tiene más vasos
sanguíneos creciendo e incrementando la
demanda de más sangre y esto desarrolla
una circulación colateral que puede proteger
al cuerpo de un ataque cardíaco. Recientes
investigaciones muestran que el incrementar el
flujo sanguíneo libera BDFNF Brain Derived
Neurotrophic Factor- que es el factor de crecimiento
del cerebro.
Es decir, un programa de ejercicio regular no
sólo hace nuestro cerebro más saludable,
sino que también hace crecer nuevas células
nerviosas. Pero la actividad aeróbica no
es la única forma benéfica de ejercitarse.
Hay estudios que muestran que incluso los ejercicios
no aeróbicos como el entrenamiento con
pesas, es igualmente efectivo en el tratamiento
de la depresión. Hay investigaciones que
demuestran que incluso la actividad física
en ratos de ocio ayuda a bajar los efectos de
estrés y ansiedad.
Además, algunas formas de ejercicio son
actualmente un componente clave para la claridad
mental. El Dr. Ratey menciona que esto es especialmente
cierto en los ejercicios especializados que requieren
coordinación y concentración. Por
esta razón, aquellos que entrenan en kick
boxing, artes marciales, o escalamiento en roca
pueden tener una mayor claridad mental y concentración,
como resultado de este incremento en conexiones
cerebrales.
Además de promover el incremento de las
conexiones neurológicas, la participación
en artes marciales ha mostrado el decremento en
sentimientos de agresividad y hostilidad verbal
comparado con otras actividades deportivas. Otra
actividad valiosa para la modificación
del humor es el YOGA.
Los que participan en esta y otras formas de
meditación tienen más puntaje en
las encuestas de satisfacción de vida y
se enfrentan con el estrés mostrando niveles
menores de excitabilidad, agresividad e impulsividad.
Otros estudios, realizados con ratas, demostraron
que las que hacen ejercicio tienen mejor memoria
que aquellas que no realizan ninguna actividad.
Para estas ratas, el ejercicio ha mostrado su
efecto en los centros de aprendizaje del cerebro.
Con el incremento en la eliminación de
toxinas y deshechos del cuerpo, el ejercicio estimula
el crecimiento de nuevas células nerviosas,
baja la incidencia de actos agresivos y propicia
satisfacción en la vida. Las implicaciones
de estos hallazgos pueden ser aplicadas a modificaciones
de comportamientos de corto plazo.
Es difícil predecir a qué hora
del día podemos sentirnos inquietos.
Cuando somos atacados por pensamientos inquietantes,
la mejor solución puede ser tomarse unos
minutos para hacer sentadillas y aclarar la mente.
Por supuesto, si los periodos cortos de actividad
física vigorosa son efectivos, es mejor
si la duración aumenta.
El grado de mejora en el cerebro es directamente
proporcional a la cantidad de tiempo y esfuerzo
invertido cuando se hace ejercicio. Los resultados
son claramente positivos: la actividad física
es buena para la mente y para el cuerpo.
A mayor tiempo, energía y concentración
invertida en ejercitarse, se logra hacer más
eficientes las funciones cerebrales. Quizás
todos los grupos de apoyo para mujeres con TDA/H
pueden crear también grupos de apoyo para
hacer ejercicio.
Una vez que la depresión y la ansiedad
se reduce, nuestra mente se aclara, mejoran los
patrones de sueño y aumenta nuestra energía,
lo que derivará en tener una mejor condición
para enfrentar los otros retos que enfrenta una
mujer con TDA/H.
TIPS PARA INCORPORAR UNA RUTINA DE EJERCICIO EN
TU DÍA:
Incorporar una rutina de ejercicio en el día
es mucho más fácil de lo que la
gente piensa.
No importa lo que eres o a qué te dedicas,
si tienes la voluntad de hacerlo, siempre encontrarás
la forma.
Te presentamos algunas sugerencias rápidas
y fáciles de ayudarte a llenarte de energía
y mejorar tu humor durante el día. La mayoría
de estos ejercicios requiere un poco o ningún
equipo y puede realizarse en un espacio pequeño,
donde sea posible.
La clave es tratar de utilizar la mayor parte
de los grupos musculares para realizar un esfuerzo
mayor en términos de intensidad.
- Lleva contigo una cuerda para saltar todo el
tiempo, espacialmente cuando viajas. Hay algunas
que son pequeñas y portátiles y
con ellas puedes hacer un ejercicio enorme.
- En el trabajo, cuando tengas que subir o bajar
pisos, no utilices el elevador, utiliza las escaleras.
Durante la hora de la comida, realiza una caminata
rápida alrededor de la cuadra. Haz una
serie de lagartijas.Si no quieres hacerlas en
el piso, utiliza la pared: párate en ángulo
y déjate caer sobre tus manos apoyadas
en la pared y luego empújate hacia atrás
hasta quedar de nuevo en la posición original.
Haz 3 series de 10 repeticiones en rápida
sucesión.
- Si trabajas en casa, compra una pequeña
escaladora. Hay algunas que son pequeñas,
no cuestan mucho y te proporcionan una forma fácil
y rápida de ejercitarte sin impacto a las
rodillas. Haz una serie de sentadillas (estas
las puedes hacer incluso junto a tu escritorio).
Nuestros músculos debajo de la cintura
son grandes y pueden ser ejercitados fácil
y rápidamente con un poco de equipo. Simplemente
empuja tu silla hacia atrás del escritorio
y actúa como si te estuvieras sentando.
Mantén tus brazos en frente de ti para
balancearte y cuando estás casi sentado,
empújate hacia arriba hasta regresar a
la posición inicial, parado. Esto puede
realizarse con las piernas abiertas o juntas.
Haz un molino de viento con tus brazos. Levanta
los brazos a la altura de los hombros, mantenlos
derechos y paralelos del suelo. Muévelos
rápidamente, en círculos hacia delante
y luego hacia atrás. Hazlo por 1 o 2 minutos
en cada dirección, varias veces en el día.
Haz series de saltos con piernas y brazos.
Utiliza bandas elásticas o ligas para
ejercicios de resistencia. Hay muchos libros de
instructivos que muestran una variedad de maneras
en que puedes utilizarlas. Corre en un mismo lugar
lo más rápido que puedas, durante
2 o 3 minutos seguidos. Estando parado, levanta
una rodilla y tócala con el codo opuesto.
Repite esto del otro lado y realiza el ejercicio
durante unos minutos.
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